Hoy comentamos los mails que nos han llegado, y Helle de Cómplices Librería, nos habla de libros en los que las protagonistas, leen, son profesora y másssss!!!!!
A finales de los años ‘30 se publicaba en EE.UU. la novela “Diana”, una obra pionera en abordar el lesbianismo cuando la moral de la época ni siquiera concebía su existencia. La identidad de su autora se ocultó bajo el seudónimo de Diana Frederics y nunca fue desvelada. La novela, ambientada en la opresiva sociedad americana de los años ‘20 y ‘30, narra la historia de una mujer que trata en vano de escapar de su lesbianismo y, tras un breve matrimonio, decide vivir libremente su sexualidad hasta adquirir conciencia política como lesbiana., La historiadora Lillian Federman calificó la obra de «un oasis en el desierto» (reseña de la editorial).
Jane Rule: Media hora más contigo.
Evelyn Hall se dirige a Reno a disolver su matrimonio, después de dieciséis años de casada. En la casa de huéspedes donde se aloja conoce a Ann, una mujer más joven que ella, de espíritu libre y de un carácter aparentemente opuesto al de Evelyn. La relación entre ambas es el centro en torno al cual gira esta deliciosa novela.
Gerri Hill: Una noche de verano.
Nunca digas nunca jamás…
¿En qué momento Johanna Marshall prometió que nunca volvería a enamorarse?
Lo cierto es que lo hizo. Y de Kelly Sambino, cuya fama de «devoramujeres» la precede, y que tanto le recuerda a alguien que le hizo mucho daño. Pero (la carne es débil), en una cálida noche de verano, Jo sucumbe a los encantos de esta consumada seductora. Es sólo una noche, intenta convencerse, una noche solamente, un capricho, un momento de debilidad… Y a partir de entonces, olvidarla será su obsesión. Sabe además que el tiempo juega a su favor. Se acerca el final del verano, y el otoño las separará, Johanna volverá a sus clases, lejos de Kelly. O eso cree…
¿Sirve de algo negar la evidencia?
No hay escapatoria. Jo intenta convencerse de que no siente lo que siente, y se resiste a ser arrastrada por Kelly. «Lo del verano, nunca más», se dice. Kelly por su parte intenta convencerla de que no es la que otros piensan y critican, una ligona cuyas «hazañas» tantos describen. Cuesta, pero el muro se resquebraja. Mas cuando cree haber convencido a Jo de que su amor es sincero, esa pertinaz mala reputación vuelve a interponerse entre ellas.
¿Por qué no escuchar al corazón?
En un momento de zozobra y debilidad, Jo acepta el consuelo que Kelly le ofrece, un consuelo exclusivamente físico, porque sigue firme tascando el freno de sus sentimientos. Aunque «firme» quizá sea una palabra excesivamente categórica…
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