Entrevista a Isabel Tapia secretaria de Gaylespol, asociación de policias gays y lesbianas.
Si en el año 1970, cuando inicié el Movimiento Gay con Francesc Francino (q.e.p.d.) alguien me hubiese dicho que en menos de cuarenta años habría en este país, con carácter legal i oficial, la Asociación de Policías Gays y Lesbianas, le hubiese dicho que era un soñador y un iluso o que se había vuelto loco. Era imposible constituir, y menos legalizar, una asociación de hombres y mujeres policías homosexuales, porque hubiese sido una asociación de enfermos o tarados mentales, de viciosos degenerados, de peligrosos sociales y corruptores de menores, de los peores de los pecadores y de medio-hombres y medio-mujeres, porque todo eso éramos para el Estado, para la medicina, ya no digamos para la iglesia y para la gente. No era una simple opinión; era una creencia general y muy arraigada por siglos de bombardeo ideológico. Era una cosa imposible de imaginar.
Pues bien, ¡esa forma de milagro ha sucedido! ¿Y qué ha pasado? Pues que la dictadura fascista y nacional-católica se esfumó con la muerte del dictador, que vivimos en un estado democrático gracias a la constante y tenaz resistencia de muchos hombres y mujeres, heterosexuales y homosexuales que queríamos ser libres. Pero hay que decir, que las libertades y los derechos fundamentales que hoy también gozamos los gays y las lesbianas ha tenido que conseguirla el Movimiento Gay mediante una lucha constante contra la homofobia, que aún impregna la mente de mucha gente. Por tradición, esta homofobia ha estado patente principalmente en el ejército y en los cuerpos y fuerzas de seguridad y, seguro, que será muy duro el trabajo que tendrán que llevar a término para desarraigarla nuestros policías gays y lesbianas demostrando su coraje a los propios compañeros y compañeras y a toda la sociedad.
Armand de Fluvià.
La invisivibilitat del col·lectiu homosexual
A diferència d’altres minories, les persones gai, lesbianes, bisexuals o transexuals, no son identificables i si la pròpia persona no ho comunica no és coneix. Així doncs en ambients de treball es pot considerar que els gais son invisibles. De la mateixa forma la homofobia envers aquest grup també ho és.
Molta gent té parents, amics o companys que son gais. El percentatge de població que s’identifica com a gai és d’almenys el 10%. Pel que fa als bisexuals es creu que aquest augmenta significativament. La proporció de gais a la policia s’entén que probablement es mantingui en la mateixa intensitat que a la resta de la societat. No hi ha cap raó per pensar que n’hi hagi menys o més.
De la mateixa forma que els heterosexuals, els gais valoren molt els vincles familiars i d’amistat. Cal posar-se en el lloc dels que amaguen la seva condició i experimentar la frustració que suposa no poder parlar de les persones que s’estima a la feina, o d’esquivar preguntes que fan referència a la vida privada. La mentida continuada, o el fet d’evitar certes converses, provoca que molta gent visqui aquesta situació amb una forta tensió emocional interna.



